5 claves de la crisis por los militares de El Salvador secuestrados en Haití y el ultimátum de Bukele a las poderosas pandillas del país

Primer plano de Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, que hace un gesto con la mano izquierda con la bandera salvadoreña desenfocada de fondo. (Foto: MARVIN RECINOS / AFP vía Getty Images)
Pie de foto, El presidente salvadoreño Nayib Bukele les lanzó un ultimátum a las pandillas haitianas.
    • Autor, Leire Ventas
    • Título del autor, Corresponsal en Los Ángeles de BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 14 min

Desde que el 18 de octubre un grupo de militares salvadoreños perteneciente a una coalición internacional sufriera una emboscada en Haití, las interrogantes sobre el caso no han hecho más que multiplicarse.

Primero llegó la afirmación del presidente Nayib Bukele de que fueron tomados como "rehenes" por los grupos criminales que controlan la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores casi en su totalidad.

A ello se sumó un ultimátum: o los entregaban con vida o se enfrentarían a una operación militar de gran envergadura. "Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes", les advirtió el mandatario.

Pero las operaciones de búsqueda y rescate emprendidas entonces por la misión multinacional y reforzadas con un contingente de fuerzas especiales enviado desde El Salvador parecen no haber dado resultado.

Más de una semana después, sigue sin conocerse la identidad de los soldados, su paradero o su estado.

Y entre tanto, se ha reportado el hallazgo de varios cadáveres calcinados en el área en el que se les perdió la pista a los soldados. Mientras el presidente Bukele ha rechazado que correspondan a los salvadoreños desaparecidos, el organismo que integran, la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por su sigla en inglés), dijo que "no está en posición" de sacar conclusiones aún.

"Esta es la primera vez en años que un incidente de seguridad en Haití ha tenido —y seguirá teniendo— repercusiones internacionales de esta magnitud", señala Romain Le Cour, director del Observatorio de Haití de la organización Global Initiative (GI-TOC), al ser preguntado por BBC Mundo al respecto.

Estas son las claves para entender una crisis que crece por momentos.

1. Qué se sabe sobre los soldados salvadoreños desaparecidos en Haití

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Al mediodía del pasado 18 de octubre cuatro técnicos militares salvadoreños fueron atacados en el barrio de Santo, en Croix-des-Bouquest, una localidad situada al norte de la capital haitiana, Puerto Príncipe, y controlada por pandillas.

Los militares, cuya identidad no se ha hecho pública, pertenecen a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), un cuerpo multinacional desplegado en el país caribeño para combatir la violencia imperante.

Su vehículo blindado fue atacado con armas de fuego y explosivos, lo que los obligó a huir, informaron las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES) ese mismo domingo.

Según el organismo, efectivos de otras nacionalidades que llevan a cabo operaciones contra las bandas criminales de Haití intentaron prestar ayuda, pero también fueron blanco de disparos.

"Se han realizado múltiples intentos de aproximación por vía terrestre y aérea, pero estos se han visto obstaculizados por la intensidad de los enfrentamientos y las condiciones de seguridad en la zona", afirmó FAES.

Desde entonces, se desconoce cuál es el paradero de los salvadoreños y en qué estado se encuentran. Pero tanto el presidente Bukele como algunos analistas especializados en Haití apuntan a que los criminales que dominan la zona los habrían tomado como rehenes.

Un contingente de 70 oficiales de las fuerzas de seguridad de El Salvador llega al Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture en Puerto Príncipe, Haití, el 4 de febrero de 2025. (Foto de CLARENS SIFFROY/AFP vía Getty Images)

"Aunque Santo, localidad en la que ocurrió el ataque, está bajo el control de Chen Mechan, la poderosa pandilla 400 Mawozo también opera en las cercanías y envió refuerzos en cuanto comenzaron los enfrentamientos", dijo Da Rin, analista especializado en Haití de International Crisis Group, una organización que analiza la violencia en más de 60 países y zonas de conflicto.

"Los salvadoreños podrían haber sido entregados a esta pandilla, que cuenta con mayores capacidades de combate", agregó.

En un artículo publicado en la tarde del sábado, The New York Times reportó que unos restos calcinados encontrados a las afueras de Puerto Príncipe podrían ser de los militares salvadoreños.

Aunque el medio estadounidense agregaba que, debido a su mal estado, tendrían que someterlos a unas pruebas para poder determinar sus identidades.

El reportaje citaba a cuatro fuentes, entre ellas el grupo de ayuda humanitaria Hero Client Rescue, que habría sido "contratada para recuperar los cadáveres".

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, no tardó en reaccionar. En un mensaje publicado esa misma noche negó que se tratara de los soldados salvadoreños.

"No son nuestros hombres. Una ONG entregó restos humanos en el aeropuerto, asegurando que pertenecían a nuestros cuatro aerotécnicos", escribió en la red social X.

"Los restos corresponden a un niño, a un hombre de una estatura considerablemente mayor que la de nuestros aerotécnicos y a una persona que portaba parte de un uniforme de un ejército que no es el nuestro. Entre los restos también se encontraron carnets de identificación y uniformes militares de otros países", añadió.

Mientras, en un video publicado el domingo y dirigido a Bukele, el líder pandillero conocido como Lanmò San Jou, cuyo nombre se traduce como "La muerte no sabe qué día llegará", afirmó que los cuatro salvadoreños están muertos. Describió sus muertes como el resultado de "un error" después de que entraran en territorio controlado por una pandilla vecina y los sicarios abrieran fuego.

BBC Mundo, que no pudo verificar el video de forma independiendiente, consultó a Presidencia de El Salvador si hubo avances en la indagación o las operaciones en el terreno, pero hasta el momento no tuvo respuesta.

Unas niñas con uniforme escolar pasan frente a un un vehículo blindado de transporte de personal de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) de Haití, respaldada por la ONU, en Puerto Príncipe, Haití, el 23 de octubre de 2026. (Foto: REUTERS/Patrice Noel)
Pie de foto, La GSF ha enfrentado dificultades para lograr su despliegue completo.

La GSF, mientras, ha preferido no sacar conclusiones aún.

En un comunicado publicado horas después del tuit de Bukele, la fuerza internacional subrayó que no está "en condiciones de confirmar que dichos restos correspondan al personal desaparecido".

Agregó además que se mantiene "firme y decidida" en su misión, y que ofrecerá más información "a través de los canales oficiales una vez haya datos verificados".

"La reacción del presidente Bukele debe entenderse a la luz de lo que él ha puesto en juego en este caso", interpreta Romain Le Cour, director del Observatorio de Haití de la organización Global Initiative (GI-TOC).

"Desde el principio lo planteó como una situación de rehenes y se comprometió a traer a los cuatro hombres de vuelta con vida. Reconocer su muerte pondría en duda la premisa de la operación que inició", le dice a BBC Mundo el experto.

"La respuesta de la GSF fue más mesurada y evitó tomar postura, lo que, en esta etapa y dada la incertidumbre, sea probablemente lo más adecuado. Solo un proceso forense oficial puede establecer los hechos. Hasta entonces, las narrativas públicas enfrentadas no le sirven a nadie", concluye.

2. Qué es la Fuerza de Supresión de Pandillas y qué le aporta El Salvador

La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), fue creada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en octubre de 2025.

Nació para reemplazar a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS), encabezada por Kenia, que fracasó en su intento de sofocar la violencia en la nación caribeña.

La GSF ha enfrentado dificultades para lograr su despliegue completo. Pensado como un cuerpo de 5.500 efectivos, actualmente apenas alcanza los 2.000, originarios de países como Mongolia, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Sri Lanka y Chad.

El envío de tropas salvadoreñas a Haití se gestó a raíz de que el presidente Bukele manifestara públicamente en marzo de 2024 su disposición a brindar asistencia al país caribeño, siempre que el Consejo de Seguridad de la ONU emitiera una resolución, el país anfitrión lo avalara y existiera financiamiento para la operación.

Después de que en octubre de ese año El Salvador y Haití firmaran un acuerdo al respecto ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Asamblea Legislativa salvadoreña estableció el marco legal para el envío de personal al país caribeño.

El despliegue en el terreno empezó en enero de 2025, con la llegada a Haití de un grupo de ocho especialistas en aviación, seguido de un contingente de 70 militares el 4 de febrero de ese año, tal como reportaron agencias internacionales y medios de la región.

Soldados que forman parte del contingente militar de tropas salvadoreñas que serán desplegadas en Haití en los próximos días participan en un entrenamiento rutinario en la sede de la Fuerza Aérea de El Salvador en Ilopango, El Salvador, el 8 de septiembre de 2024. (Foto de Marvin RECINOS / AFP) (Foto de MARVIN RECINOS/AFP vía Getty Images)
Pie de foto, En enero de 2025 llegó un grupo de ocho especialistas en aviación salvadoreños a Haití y en febrero un contingente de 70 militares.

Bajo la denominación de Fuerza de Tarea Libertad II, el personal salvadoreño —compuesto por expertos en aviación y apoyo operativo— cumple con roles que incluyen evacuaciones médicas y traslado de heridos, así como la protección de aeronaves, vehículos y otros recursos de los contingentes internacionales.

Para dar continuidad a estas labores, la Asamblea Legislativa aprobó una ley transitoria que extiende la permanencia de la misión militar por 12 meses adicionales hasta octubre de 2027.

"Nuestra misión consiste únicamente en pilotos y personal técnico, cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no hacer la guerra", señaló Bukele en un mensaje publicado en X el miércoles.

"Sin embargo, fueron secuestrados de manera cobarde mientras regresaban después de comprar alimentos en un mercado de la zona", añadió.

"Esta misión de supresión de pandillas ilustra muy bien cómo la comunidad internacional entiende Haití", le dice a BBC Mundo Juan Martínez, quien desde 2023 centra sus investigaciones en Haití, enfocado en las dinámicas de gobernanza criminal y la resistencia civil.

"Han enviado a resolver la probablemente más grave crisis de gobernanza que hemos visto en las últimas décadas en América Latina a un conjunto de países muy pobres, cuyas fuerzas del orden tienen gravísimas acusaciones en cortes interamericanas e internacionales de violaciones de derechos humanos", explica el antropólogo y periodista.

"Eso expresa una lógica muy profunda de lo que el mundo cree que Haití se merece", zanja.

3. Cuál es la situación en Haití

Haití lleva años sumido en una grave crisis que se agravó tras el asesinato en 2021 de su entonces presidente, Jovenel Moïse.

Desde entonces, las pandillas han ampliado su dominio territorial. Ahora controlan más del 80% de la capital, Puerto Príncipe, y han dejado sin operatividad la mayoría de las instituciones del Estado.

Las bandas operan bajo el control de Viv Ansanm, la mayor confederación de grupos criminales jamás vista en la región, según señala el antropólogo Juan Martínez, y han llevado a cabo decenas de masacres, algunas de las cuales han dejado cientos de muertos.

"Las pandillas están recurriendo cada vez más a los secuestros y a la violencia indiscriminada para disuadir las operaciones de las fuerzas de seguridad y presionar a las autoridades para que negocien", explica por su parte Diego Da Rin, de International Crisis Group.

"En Kenscoff, una pandilla mató recientemente a decenas de personas y secuestró a unas 50 más, amenazando con asesinarlas si las fuerzas de seguridad atacaban sus posiciones", agrega el experto.

La violencia de las bandas armadas ha desplazado a una cifra récord de 1,5 millones de personas en los últimos años, además de dejar más de 5.700 muertos y heridos desde enero hasta mediados de septiembre, y más de 230 personas secuestradas, según Naciones Unidas.

Sin embargo, el asalto a las tropas salvadoreñas es el primero de esta naturaleza contra la fuerza internacional y ocurre en un momento en el que Haití se prepara para sus primeras elecciones generales en más de una década.

Programadas para el 13 de diciembre, su realización sigue en duda.

Un peatón camina por una calle difícil de transitar en el centro de Puerto Príncipe, Haití, el 24 de octubre de 2026. (Foto de Guerinault Louis/Anadolu vía Getty Images)

4. En qué consiste la operación "de rescate" que Bukele decidió reforzar

El pasado viernes el gobierno de Nayib Bukele envió un "contingente" militar a Haití para colaborar en la búsqueda de los cuatro soldados salvadoreños que permanecen desaparecidos.

Así informó la GSF, al tiempo que subrayaba que continuaba con sus operaciones "en estrecha coordinación con la Policía Nacional de Haití y otros socios operativos pertinentes" y llamaba a los residentes del barrio de Santo a evitar las áreas donde se están desarrollando las operaciones.

La fuerza multinacional ha estado llevando a cabo operaciones de búsqueda y rescate desde el 18 de octubre desde el aire y por tierra, lo que ha dejado enfrentamientos con grupos armados.

Aunque no se dio mayor detalle sobre la misión, The Miami Herald reportó que el jueves "100 soldados de las fuerzas especiales de El Salvador" llegaron llegaron para reforzar esas tareas. Desde entonces, según el medio estadounidense, han aterrizado varios vuelos con refuerzos procedentes de El Salvador y para el sábado la cifra habría alcanzado los 450 efectivos, algo que el gobierno no ha confirmado.

El envío se produjo después de que Bukele instara a las organizaciones criminales a liberar a los "rehenes".

Sin embargo, deja una serie de dudas a aquellos entendidos en el panorama haitiano.

"¿Bajo qué mando operan las fuerzas especiales salvadoreñas y con qué reglas? ¿Cómo se coordina ahora la GSF con la policía haitiana y su fuerza de tarea, que incluye a la empresa militar privada Vectus Global y realiza ataques con drones?", se cuestiona Le Cour, de Global Initiative.

BBC Mundo le preguntó a GSF sobre los posibles avances de la operación de búsqueda y rescate, cuántos efectivos están involucrados en ella y si ha dejado víctimas. También solicitó comentarios sobre el proceso de identificación de los restos hallados el sábado, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.

Mientras, Bukele parece firme en su decisión.

"Quiero que ustedes, los líderes de las pandillas, comprendan una cosa muy claramente: el ataque no es nada comparado con lo que se viene si no recuperamos a los cuatro rehenes con vida", les advirtió con un mensaje en X.

"Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes".

Fuerzas especiales salvadoreñas recorren una calle en vehículos blindados en Puerto Príncipe el 26 de octubre de 2026. El Salvador ha enviado fuerzas especiales a Haití después de que cuatro de sus soldados que servían en una fuerza respaldada por la ONU en la nación caribeña desaparecieran tras una emboscada de pandillas, dijeron las autoridades. (Foto de Clarens SIFFROY / AFP vía Getty Images)

5. ¿Puede Bukele exportar a Haití su guerra contra las pandillas?

Ya en marzo de 2024 Bukele aseguró que su gobierno podía solucionar la creciente crisis de violencia de Haití y que solo necesitaría "una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, el consentimiento del país anfitrión y cubrir todos los gastos de la misión".

Aquello provocó toda una serie de críticas, similares a las reacciones que ha generado ahora su ultimátum a los grupos criminales haitianos.

Hay quien ha cerrado filas con el mandatario salvadoreño, como su homólogo dominicano, Luis Abinader, quien publicó en X el siguiente mensaje: "Me identifico con la posición del presidente Nayib Bukele, que debemos respaldar: defender la dignidad y la vida de esos cuatro salvadoreños que fueron a trabajar por en la República de Haití".

Sin embargo, son varias las voces que advierten al presidente salvadoreño que las bandas de Haití nada tienen que ver con las pandillas que consiguió desarticular con su política de mano dura que tiene como piedra angular un estado de excepción que lleva cuatro años en vigor y una prisión de máxima seguridad.

Las también conocidas como maras se originaron en Estados Unidos en los 80, en el seno de la diáspora centroamericana, y llegaron a Centroamérica como consecuencia de las deportaciones masivas.

"Se dividían en células relativamente autónomas llamadas clicas, y le dieron, durante años mucha importancia a un entramado simbólico que tenía que ver con tatuajes, una especie de caló y una larga lista de símbolos de identificación", explica el antropólogo Martínez en un video publicado junto al proyecto periodístico Dromómanos.

"Eran muy violentos y mantuvieron a la población salvadoreña bajo su yugo por lo menos durante dos décadas", prosigue Martínez, quien investigó sus dinámicas durante años.

"Establecieron desde mediados de los 90 un sistema de agresiones recíprocas: 'Tú me atacas, yo te ataco de nuevo'. Y una serie de sistemas de extorsión que se cebó con los sectores más vulnerables", añade.

Miembros de pandillas con las caras tatuadas miran a cámara en sus celdas durante la visita de la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández (fuera de cuadro), al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), en Tecoluca, El Salvador. (Foto de Camilo Freedman/SOPA Images/LightRocket vía Getty Images)

Sin embargo, nunca tuvieron capacidades militares importantes ni armamento de guerra, algo que contrasta con Viv Ansanm (del criollo haitiano Vivre Ensemble, "vivir juntos"), la coalición de bandas a las que se enfrenta GSF en Haití.

"Los grupos criminales de Haití han asumido un perfil más cercano al de milicias. Mantienen y gobiernan territorios que se extienden por cientos de kilómetros, cobran impuestos a la población y al comercio, controlan carreteras y puntos de control, y poseen armas y municiones de grado militar", apunta por su parte Le Cour, de Global Initiative.

A ello se le suma una policía "desbordada y un sistema de justicia que no funciona", agrega el experto. Pero sobre todo, subraya que estos grupos "no actúan solos".

"Se sostienen gracias a actores políticos, económicos y, en algunos casos, de seguridad, que los respaldan cuando les conviene. Sin embargo, estas redes siguen siendo en gran parte intocables: muy pocas han sido investigadas y casi ninguna es procesada", concluye.

Ante este panorama, "El Salvador puede mandar medio ejército, pero se los van a comer como a pollos", dijo la semana pasada Santiago Riverón, el alcalde de Dabajón, municipio dominicano fronterizo con Haití, en declaraciones al periódico Listín Diario.

El líder pandillero Jimmy Chérizier, conocido como Barbecue. (Foto: Giles Clarke/Getty Images)
Pie de foto, El líder pandillero Jimmy Chérizier, conocido como Barbecue.

"A estas horas, y sabiendo cómo se resuelven las cosas en Haití, las probabilidades de que estos militares continúen vivos son mínimas, así que no hay posibilidad de negociar nada. Por lo tanto, lo que se plantea es un enfrentamiento armado entre tropas de El Salvador y las pandillas (...)", escribió en X por su parte Humberto Salazar, analista y exmiembro del Partido de la Liberación Dominicana.

Ante los comentarios de ese tipo, Bukele respondió el viernes en X, diciendo que seguirá adelante con el plan sin tomarlos en cuenta.

"Muchos mensajes, análisis y comentarios como este, asegurando que las pandillas de Haití no son como las de El Salvador; que son sanguinarias, que están fuertemente armadas, que nadie ha podido vencerlas, que todas las misiones han fracasado, que estamos cayendo en una trampa, que no sabemos a lo que nos enfrentamos, que será nuestra ruina, que vamos camino a nuestro Waterloo", comenzó diciendo.

"Pero cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que hoy dicen todo eso cambiarán su discurso. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas de Haití no eran tan peligrosas como se pensaba".