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El tiburón fantasma, la esponja carnívora y otras 1.100 especies marinas descubiertas en solo un año
- Autor, Sophie Abdulla
- Título del autor, Servicio Mundial de la BBC
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 8 min
Científicos de Ocean Census, una iniciativa global para descubrir nuevos ejemplares en los océanos, descubrieron 1.121 especies marinas durante el último año.
Entre las criaturas identificadas se encuentran un tiburón fantasma de aguas profundas, un gusano poliqueto que vive en un "castillo de cristal", así como cangrejos, erizos de mar y anémonas, entre otros.
Y aunque el número de hallazgos resulte sorprendente, se estima que aún quedan por descubrir 90% de las especies oceánicas.
"Estos descubrimientos son solo una gota en el océano", declaró Oliver Steeds, director de Ocean Census, a la BBC.
"Se cree que existen hasta dos millones de especies en el océano. Nosotros hemos descubierto más de 250.000", señaló.
Se trata de una estimación conservadora, según le dijo a la BBC Michelle Taylor, jefa científica de Ocean Census.
El descubrimiento de nuevas especies, contó, es una parte relativamente habitual del estudio de zonas inexploradas con nuevas tecnologías.
Además, se siguen realizando descubrimientos en áreas que se considerarían ya muy exploradas, señaló, ejemplificando con el hallazgo de una nueva especie de camarón cerca de Marsella (Francia) y un molusco frente a la costa británica.
Los hallazgos del último año representan el mayor número de descubrimientos realizados en un periodo de 12 meses por el Nippon Foundation-Nekton Ocean Census, la mayor iniciativa mundial para acelerar la exploración de las aguas del planeta, que ya cumple su tercer año.
Las 1.121 del último año son un aumento considerable respecto a las 866 del periodo anterior.
Equipos internacionales emprendieron 13 expediciones a través de algunos de los rincones más extremos e inexplorados del planeta. Desde lugares como Japón y el Mar del Coral, frente a la costa de Australia, hasta Papúa Nueva Guinea, las Islas Sandwich en el Atlántico Sur y la Antártida.
Viajaron a profundidades extraordinarias de hasta 6.575 m, más que la altura del campamento base del Everest, en Nepal.
Pero estos entornos extremos plantean desafíos.
La profundidad media del océano es de unos 3.682 m y, cuanto más profundo se desciende, mayor es la presión, que aumenta aproximadamente una atmósfera por cada 10,06 m de descenso, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.
Entonces, ¿cómo sobrevive la vida marina a esas profundidades?
"Han evolucionado para vivir allí, por lo que sus estructuras celulares han evolucionado para existir bajo esa presión. Así que para ellos, no se siente como presión, sino como nos sentimos nosotros en nuestro cómodo entorno terrestre", explicó Taylor.
El gusano en un castillo de cristal
Una de las criaturas recién identificadas fue el gusano castillo de cristal, o Dalhousiella yabukii.
Se trata de una nueva especie de gusano poliqueto con cerdas, descubierto a una profundidad de 791 m frente a la costa de Japón.
Se encontró viviendo dentro de una esponja de vidrio, que posee un esqueleto translúcido formado por partículas estructurales similares al vidrio, compuestas de sílice, el mismo material que se usa para fabricar vidrio.
El gusano vive en una relación simbiótica dentro de la esponja, lo que significa que ambos se benefician.
"Los gusanos poliquetos a menudo pueden ahuyentar a otros depredadores. A veces tienen piezas bucales bastante feroces, aunque parezca increíble: son pequeños pero feroces. Por lo tanto, pueden ser una forma de protección... como una pequeña ama de llaves que te acompaña todo el tiempo", explicó Taylor.
"Las esponjas son las centrales energéticas de los arrecifes de coral. Tienen diminutas células que bombean y mueven el agua a través de su cuerpo, filtran nutrientes y sustancias beneficiosas de la columna de agua y mantienen el agua en movimiento", añadió.
La esponja "bola de la muerte"
En la fosa de las Islas Sandwich del Sur, en el Atlántico, una esponja recientemente identificada, descubierta a una profundidad de más de 3.600 m, se comporta como un depredador.
Si bien la mayoría de las esponjas son filtradoras pasivas, esta nueva especie de Chondrocladia es un carnívoro formidable.
De ahí el nombre de "bola de la muerte".
Sus ganchos, similares al velcro y visibles en la imagen del inicio del artículo, atrapan crustáceos desprevenidos que flotan en la corriente.
Una vez atrapada, la esponja rodea y descompone gradualmente a su presa, lo que los científicos de Ocean Census han denominado una "extraordinaria adaptación evolutiva al entorno con escasez de nutrientes de las profundidades oceánicas".
El tiburón fantasma
Una nueva especie de tiburón fantasma también fue descubierta en el Mar del Coral durante una expedición en 2025.
"Estos tiburones fantasma o quimeras son de los habitantes más misteriosos del océano", dijo Steeds.
"Son parientes lejanos de los tiburones y las rayas, y su linaje evolutivo se separó hace unos 400 millones de años. Es decir, son anteriores a los dinosaurios", explicó.
Y son "bastante fantasmales" cuando te los encuentras, agregó Taylor. "Tienen ojos muy grandes y a menudo se deslizan frente a las cámaras de las profundidades marinas de forma inquietante".
El gusano cinta
Los investigadores también identificaron una nueva especie de gusano cinta en Timor Oriental, en el sudeste asiático.
"Tiene una extraordinaria importancia biomédica, debido a los colores y las reacciones químicas que genera. Produce toxinas únicas que se están investigando como posibles tratamientos para el alzhéimer y la esquizofrenia", señaló Steeds.
El análisis de ADN suele ser la única forma fiable para que los científicos confirmen si un gusano cinta es una nueva especie, ya que muchos son prácticamente idénticos, explicó Svetlana Maslakova, profesora asociada del Instituto de Biología Marina de la Universidad de Oregón.
"Su llamativa coloración no está pensada para que la admiremos: probablemente sea una advertencia para los depredadores visuales, como los peces", señaló.
Maslakova ha presentado más de 100 nuevas especies al Ocean Census. "¿Qué podrían ofrecernos estas 100 especies recién descubiertas? ¿Cuántas más quedan por descubrir? Diría que miles solo entre los gusanos cinta".
"Una carrera contrarreloj"
Los científicos trabajan a contrarreloj para descubrir especies marinas en peligro de extinción.
Advierten que los océanos ya están sometidos a una presión creciente.
El dióxido de carbono puede tener un gran impacto en los océanos, que se han vuelto un 30% más ácidos en los últimos 200 años.
"Si alcanzamos los dos grados de calentamiento global, el 99% de nuestros arrecifes de coral serán destruidos, y estos son la fábrica biológica, el motor donde vive el 25% de la biodiversidad marina", explicó Steeds.
"Estamos en una carrera contrarreloj para descubrir especies en el océano. Muchas se están extinguiendo incluso antes de que sepamos que existen", dijo. "Es muy difícil proteger lo que desconocemos".
Y la pesca es particularmente problemática.
"En lo que respecta a la biodiversidad, la acción más dañina y destructiva que estamos llevando a cabo con efecto inmediato está relacionada con la pesca, y en particular con la pesca insostenible, no reglamentada e ilegal", afirmó Steeds.
Continúan descubriendo
La plataforma Ocean Census NOVA, una plataforma de datos de acceso abierto, busca cerrar esa brecha entre el descubrimiento y la descripción. Permite a los expertos subir la información que han recopilado, lo que ayuda a garantizar que no se pierda, por ejemplo, si se jubilan o fallecen antes de publicar sus hallazgos.
Pero para las miles de nuevas especies que se han descubierto, existe un "limbo científico", según Taylor.
Explica que, en promedio, transcurren 13,5 años desde el descubrimiento de una nueva especie hasta su publicación oficial en la literatura científica. "En el caso de las esponjas, el plazo es de 20 a 24 años, debido a la escasez de taxónomos especializados en esponjas", señaló.
Esto significa que muchos investigadores, en la práctica, tienen especies identificadas pero aún no publicadas, que no pueden utilizarse para la toma de decisiones en materia de conservación.
Estos descubrimientos son importantes, afirmó Steeds, porque los científicos aún trabajan con una visión incompleta de la vida en la Tierra, un conocimiento esencial para nuestra capacidad de proteger, preservar y comprender la vida.
Añadió que estamos llevando a cabo actividades a escala planetaria, pero con el 90% de nuestro inventario biológico en la Tierra aún por descubrir.
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