"La distancia de un padre con un hijo es querer hablar y sentir que el otro está a 300 kilómetros aunque estés cara a cara"

Pedro Mairal.

Fuente de la imagen, Editorial Planeta

Pie de foto, El destacado escritor argentino, Pedro Mairal, presenta "Los nuevos".
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

La entrada a la adultez no es, para Pedro Mairal, un rito suave sino una ruptura. El momento en el que uno sale sin elegancia de la burbuja familiar en la que creció.

Mairal, uno de los más destacados escritores de la literatura argentina contemporánea, narra en su última novela, "Los nuevos", la historia de tres chicos de 19 años –Thiago, Bruno y Pilar– que dejan atrás la adolescencia e ingresan a esa etapa de la vida en la que "se te enloquece la brújula".

Thiago atraviesa el duelo por la muerte de su madre, Bruno estudia en Wisconsin para escapar de la suya y Pilar empieza a grabar un documental sobre la empleada que trabaja en la casa de su abuela.

Desde esa base, el autor explora la pérdida de la inocencia, las exigencias familiares y la mirada corrosiva de los más jóvenes hacia el mundo adulto.

Nacido en Buenos Aires en 1970, hace cinco años que el autor vive en Montevideo.

A casi 30 años de la publicación de su primera novela, "Una noche con Sabrina Love", ganadora del Premio Clarín de Novela, y casi una década del éxito de "La uruguaya", ambas llevadas al cine, Mairal habla con BBC Mundo sobre su última novela.

Una historia coral, de tres voces conectadas por una amistad, que más que una radiografía de una generación es una mirada crítica sobre el ingreso a la vida adulta y las dificultades a la hora de tender puentes entre las distintas generaciones.

Pedro Mairal habló con BBC Mundo en el marco del Festival Centroamérica Cuenta, que se celebra del 18 al 23 de mayo en Panamá.

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"Los nuevos" trata sobre ese momento de la vida en el que se rompe el molde familiar y uno empieza a elegir su propio camino. ¿Por qué te interesó contar esos años?

Fui por ese lado por el impulso de revisar el tiempo en el que tuve 19 años.

Me interesa contar ese momento vital cargado de posibilidades narrativas donde las partículas se te disparan para todos lados y podés llegar a ir en cualquier dirección.

Es un momento volátil, de pura incertidumbre, en el que se te enloquece la brújula.

La novela se sitúa a finales de 2022. Sin embargo, son historias universales sobre los primeros años de juventud. ¿Los protagonistas funcionan como una suerte de "jóvenes sin época"?

Me gusta eso, sí. Sin tiempo ni época. No quise retratar para nada a los jóvenes que hoy tienen 23 años.

Creo que, si hubiera tratado de hacer una especie de estudio etnográfico de la juventud, de lo que escuchan, de cómo hablan, hubiera errado. Por eso, me resigné a crear unos jóvenes anacrónicos.

De hecho, los intereses de estos jóvenes parecen hablar más de las generaciones de hace algunas décadas que de los ahora.

Puede ser que tenga más que ver con mi juventud en 1990. Por eso traté de encontrar algunos aspectos de ese momento de la vida que son atemporales. Si te rompen el corazón por primera vez en la vida, eso siempre duele igual.

Intentar ser demasiado fiel a un presente específico puede convertir un libro en algo viejo muy rápido. Eso fue lo que me hizo buscar un joven fuera de tiempo.

Un arcoíris iluminado por el sol en Montevideo, el 21 de abril de 2026.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Mairal nació en Buenos Aires y vive en Montevideo.

Dices que la primera juventud es una edad en la que los adultos te parecen "falsos". ¿Qué significa eso?

La palabra falso me gusta mucho. La tomé de Holden Caulfield, el protagonista de la novela The Catcher in the Rye ("El guardián entre el centeno", de J. D. Salinger).

Para Caulfield, todo en los adultos es falso, una impostación. En la traducción rioplatense sería: "careta". Todo el mundo adulto es careta.

A medida que vas creciendo vas incorporando una serie de máscaras sociales, que desplegás incluso a lo largo de un mismo día y que son necesarias para vivir.

Imaginate si saliéramos de lleno al choque siendo totalmente sinceros con todos los que te cruzás. ¡No llegaríamos ni a la esquina!

Entonces, esas máscaras sociales son una especie de amortiguador social, que a esa edad todavía no tenés. Es la edad en que empezás a ver las fisuras de ese mundo que quieren crearte.

Estos chicos están en el momento en que escapan de esas burbujas en las que crecieron.

¿El enojo es un motor en los protagonistas?

El enojo interno es la semilla de la primera parte del libro.

Están en una edad en la que los jóvenes empiezan a desarrollar una especie de rayos X en la mirada. Es la edad en la que, cuando les hablás, notás que están viendo otra cosa y que no sabés bien qué es.

Me interesaba esa mirada de los jóvenes, que puede ser durísima.

La contracara de lo falso es lo auténtico ¿Estamos en una época que premia demasiado la autenticidad?

Me parece que hay una construcción de la identidad digital en la que se puede simular muy fácilmente la autenticidad sin ser realmente auténtico. Una identidad digital en la que todos mostramos nuestra mejor cara.

Entonces, ¿qué es la autenticidad? No lo sé. Me interesa una literatura que sea capaz de mostrar la espalda de lo que mostramos en Instagram.

Portada de "Los nuevos" de Pedro Mairal.

Fuente de la imagen, Editorial Planeta

¿Qué lugar ocupan los padres de los protagonistas en la novela?

Los padres aparecen fuera de foco, en un segundo plano. Son padres que siguen queriendo ser jóvenes, que se ubican en un lugar un poco egoísta, que no se comprometen demasiado.

Están en la suya. En la seducción, en cierto hedonismo, en un actitud un poco desanclada, donde parecen competir con sus hijos. Incluso parece que les diera un poco de envidia esa juventud que aflora, que es nueva.

Son "los nuevos" que empujan a "los viejos".

En el libro hay una mirada corrosiva hacia los adultos. Esos adultos que tratan de controlar a sus hijos, de ser padres y madres, pero que están muy desconectados y quieren seguir haciendo su vida.

¿Crees que hay un estiramiento de la juventud en los padres de los protagonistas?

Sí, son unos padres que no terminan del todo de ser adultos, qué quizá se cuestionan qué es serlo.

Hoy en día todo el mundo es un poco egoísta, diciendo "estos son mis gustos y mis tiempos", y la paternidad demanda un sacrificio enorme. Hay una parte tuya que se anula para el otro. Es durísimo, pero es así.

Tu libro retrata la paternidad y maternidad de esta época, en la que los hijos parecen moverse dentro de una gran libertad y que de algún modo termina por abrumarlos a la hora de tomar decisiones.

Sí, es durísimo que no te ayuden a tomar decisiones. Pero, a la vez, hay algo ahí de la confianza en el otro. Es algo a lo que se enfrentan todos los padres en algún momento.

Es como los pájaros que patean a los hijos para que vuelen; los sacan del nido de una patada. Es dificilísimo encontrar un equilibrio. No hay un manual para ser padre.

Un adolescente le muestra algo en su teléfono inteligente a su padre, sentados en la cima de una colina.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La última novela de Mairal retrata los vínculos de los padres y madres con sus hijos.

¿Cómo es la distancia de estos padres con sus hijos?

Me parece que es esa sensación de querer hablar y sentir que el otro está lejos.

Aunque estés cara a cara con tu hijo, o con tu propio padre o madre, te separan 30 años y esa distancia parece de 300 kilómetros.

Eso tiene que ver con que el imaginario de esa persona es totalmente distinto al tuyo porque vivió otra infancia, otra época, con otros valores y otra adolescencia.

Por eso, es muy difícil crear un puente entre generaciones.

¿Y qué se puede hacer para acercarlas?

Lo único que podés hacer es escuchar. Escuchar lo que realmente tienen para decir tus hijos y tratar de pensar si tus expectativas con respecto a ellos son algo que realmente les viene bien o si solo es una cosa tuya.

Es muy difícil establecer eso. Posiblemente, aquello que para vos sea bueno, para tus hijos quizás no lo sea. Los hijos crecen esquivando mandatos, expectativas, órdenes y advertencias.

El personaje de Thiago aborda el tema de la salud mental y el debate sobre hasta qué punto convertimos emociones naturales –como la tristeza, el enojo o la timidez– en etiquetas clínicas.

Qué bueno eso de las "etiquetas clínicas". La adolescencia tardía es un momento peligroso, porque esos chicos que no se "normalizan" los pueden agarrar las instituciones.

En el caso de Thiago, lo agarra la Justicia o la psiquiatría, dos instituciones muy bravas.

El padre de Thiago, para salvarlo de que lo agarre la Justicia, lo empuja para el lado psiquiátrico y ahí viene la etiqueta clínica cuando, en realidad, lo que posiblemente necesite ese chico quizás sea que lo escuchen y lo dejen hacer.

Por eso, dice Thiago: "Cuando vos sos loco, todo el mundo respira aliviado", porque la locura colectiva se la lleva toda el otro. Entonces, vos sos el loco y todos los demás dicen: 'Nosotros no somos los locos, el loco es él'.

Estudiante abriéndose paso a través de un paisaje invernal hacia su campus universitario.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Bruno, uno de los tres protagonistas de la novela, estudia en Wisconsin, EE.UU.

Bruno extraña lugares donde nunca estuvo, dice tu libro. ¿Crees que uno de los elementos de la migración es mirar con nostalgia al país del que uno salió?

Bruno está mirando una cuenta de Instagram que se llama The Walking Conurban, que muestra barrios del conurbano bonaerense, que quizá sean lugares que él no conoce demasiado pero en los que reconoce la textura de su país.

No te das cuenta de que extrañas de tu país hasta que no te vas.

Por ejemplo, tu castellano –el de tu región– es algo que te que ampara. Es el lugar desde donde entendés los chistes, las alusiones, la ironía.

Cuando salís de tu lengua, de golpe te sentís afuera del mundo y eso es lo que le pasa a Bruno.

Por otro lado, Pilar es un personaje con mucha fuerza, que le imprime velocidad a la historia. ¿Qué buscabas contar con ella ?

Sí, le mete una energía distinta. Con ella había pensado en el desplazamiento, en la idea de que siempre estuviera fuera de foco.

Cada vez que la quería describir, se me movía para otro lado. Entonces decidí que esa sería una de sus cualidades: estar siempre en movimiento.

Eso es lo lindo de la novela polifónica, las distintas miradas.

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