Por qué los comunistas de India perdieron por completo el poder tras casi 70 años gobernando a millones de personas

Mujer joven india afiliada al Partido Comunista

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    • Autor, Soutik Biswas
    • Título del autor, BBC News, Corresponsal en India
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

Por primera vez desde 1957, India ya no tiene ni un solo gobierno estatal liderado por comunistas.

La derrota del Frente Democrático de Izquierda (LDF), liderado por el Partido Comunista de la India (Marxista), en Kerala este mes, tras una década en el poder, marcó el final, al menos por ahora, de uno de los experimentos más duraderos del mundo en el comunismo democrático.

En su apogeo, los partidos comunistas de India gobernaron estados que se extendían desde Bengala Occidental hasta Kerala y Tripura. Influyeron en la vida de más de 100 millones de personas a través de sindicatos, organizaciones campesinas, secciones estudiantiles y redes de cuadros disciplinadas.

En Bengala Occidental, el Frente de Izquierda gobernó de forma ininterrumpida desde 1977 hasta 2011, siendo uno de los gobiernos comunistas electos más longevos del mundo.

En Tripura, la izquierda gobernó durante 35 años en total, incluyendo un periodo ininterrumpido de 25 años antes de su derrota ante el Partido Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro Narendra Modi en 2018.

Kerala siguió una trayectoria diferente. Desde 1957, cuando el estado votó por uno de los primeros gobiernos comunistas elegidos democráticamente del mundo, encabezado por EMS Namboodiripad, el poder ha alternado entre la izquierda y el Congreso, lo que ha convertido a los comunistas en una fuerza duradera, pero nunca en una fuerza permanentemente dominante.

En 1996, Jyoti Basu, miembro fundador del CPI (M) y entonces ministro principal de Bengala Occidental, estuvo a punto de convertirse en primer ministro de India al frente de un gobierno de coalición. Pero su partido rechazó la oferta, una decisión que Basu describiría más tarde como un "error histórico".

Los comunistas influyeron mucho en la política de coaliciones de Delhi.

En 2008 le retiraron su apoyo al gobierno del ex primer ministro Manmohan Singh por el histórico acuerdo nuclear civil con Estados Unidos. En aquel momento, los partidos de izquierda contaban con 62 escaños en la cámara baja del parlamento, suficientes para obligar a Singh a someterse a una moción de confianza antes de que finalmente lograra el acuerdo.

Su influencia se extendía mucho más allá del parlamento.

A pesar del estancamiento económico en Bengala Occidental y la preocupación por el declive de los estándares educativos bajo el gobierno de la izquierda, los comunistas continuaron ejerciendo una influencia desproporcionada sobre el pensamiento económico y la vida intelectual y cultural, mucho más allá de sus bastiones electorales.

Muchos creen que la mayor parte de esa influencia ya se ha desvanecido.

Miembros del sindicato indio vistos a través de una bandera comunista durante una protesta en Nueva Delhi.

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Pie de foto, Tras tener gran fuerza política e influencia sobre el pensamiento económico y la vida intelectual y cultural, el poder de la izquierda india se diluyó.

"Un caso atípico"

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La izquierda sobrevive hoy de forma desigual.

En Kerala, a pesar de su último revés, sigue teniendo relevancia política. En el estado de Tamil Nadu sobrevive principalmente gracias a alianzas. En el de Bihar, el CPI (Marxista-Leninista) se ha consolidado como una fuerza popular dinámica en algunas zonas.

Los grupos estudiantiles afines a la izquierda siguen gozando de buena salud en las principales universidades.

Pero en Bengala Occidental y Tripura, otrora grandes bastiones del poder de la izquierda, los comunistas se han convertido en una sombra de lo que fueron.

A nivel nacional, el porcentaje de votos del CPI (M) ha caído de más del 6% en su apogeo en la década de 1980 a menos del 2% en las últimas elecciones generales.

Este declive refleja el desvanecimiento de un lenguaje político más antiguo: la lucha de clases y la movilización colectiva han dado paso progresivamente a la política identitaria, el nacionalismo, los líderes populistas y la prestación de asistencia social.

Mohammed Salim, secretario del CPI (M) en Bengala Occidental, percibe una corriente histórica más amplia en juego.

Según él, desde la década de 1990, el auge del nacionalismo hindú y la liberalización del mercado produjeron una "ofensiva religiosa, política y económica" que acorraló a la izquierda por todos lados.

"A la clase media se le mostró un panorama prometedor", afirma. "Desarrollo, modernización, infraestructura: todos se beneficiarían. Se generó ambición".

Según argumenta, los comunistas tuvieron dificultades para contrarrestar una política cada vez más organizada en torno a la casta y la religión, en lugar de la clase social.

"Las políticas de división debilitaron la unidad de clase", afirma Salim.

Sin embargo, los expertos argumentan que la izquierda no puede explicar su declive simplemente mediante el auge del nacionalismo hindú, la política de castas y la política de aspiraciones.

A diferencia de China o Vietnam, los partidos comunistas en India gobernaban solo estados dentro de una "economía política federal", afirma Sanjay Ruparelia, profesor de ciencias políticas en la Universidad Metropolitana de Toronto.

Eso los dejó bajo una presión creciente para atraer inversión privada y generar crecimiento.

Un hombre pasa junto a un muro al borde de la carretera con grafitis electorales del Partido Comunista de India (Marxista)

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Pie de foto, Kerala eligió uno de los primeros gobiernos comunistas del mundo en 1957.

En Bengala Occidental, la contradicción estalló de forma espectacular: el partido que había ascendido gracias a las reformas agrarias fue acusado repentinamente de despojar a los campesinos de sus tierras en nombre de la industria.

Kerala se distinguió del resto, atrayendo la atención internacional por su planificación descentralizada, sus altos indicadores sociales, su nivel de alfabetización, la reducción de la pobreza y un sólido sistema de salud pública.

Pero el modelo tenía problemas subyacentes.

"Kerala seguía dependiendo en gran medida de las remesas del extranjero, que han fluctuado, lo que ha generado crecientes presiones fiscales y una insuficiente generación de empleo, especialmente entre los jóvenes", subraya Ruparelia.

Lo más sorprendente es que los propios comunistas de Kerala se inclinaron hacia el modelo económico al que antes se oponían.

Un documento de política del IPC (M) de 2022 abarcaba la inversión privada, las asociaciones público-privadas, las universidades privadas y los servicios tecnológicos integrados a nivel mundial.

Para politólogos como Ruparelia, esa evolución ponía de manifiesto una realidad más amplia: los partidos comunistas de India a menudo se entendían mejor como socialdemócratas que como comunistas.

En lugar de impulsar una revolución, funcionaron principalmente como partidos parlamentarios centrados en el bienestar social, los derechos laborales y la redistribución.

"India fue un caso atípico al tener partidos de tradición comunista que triunfaron en elecciones democráticas", declara.

Sin embargo, argumenta MA Baby, secretario general del CPI (M), los gobiernos estatales siempre han operado bajo estrictas limitaciones.

"Tienen poderes financieros y administrativos limitados. El verdadero poder reside en Delhi", afirma.

"Utilizamos los gobiernos estatales para demostrar que, incluso dentro de la estructura socioeconómica capitalista, es posible implementar políticas y alternativas en favor del pueblo, a pesar de las limitaciones de poder".

Pero la base social que sustentaba ese modelo se ha ido erosionando progresivamente.

Un trabajador subcontratado sostiene la bandera del Partido Comunista de la India (Marxista) (CPI-M) durante una manifestación

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Pie de foto, Uno de los muchos trabajadores que se reunieron el 1 de mayo de 2026, Día Internacional del Trabajo, para exigir mejores salarios y seguridad laboral.

"¿Dónde están los comunistas?"

El movimiento obrero organizado siempre fue minoritario en la vasta economía informal de India.

Las políticas de bienestar social se desplazaron cada vez más de la movilización de clases a las transferencias directas de efectivo y las coaliciones basadas en la identidad.

Cuando en 2020 estallaron las protestas de los agricultores contra las leyes agrícolas del primer ministro Narendra Modi, pusieron de manifiesto cuánto había cambiado la política rural.

La izquierda siguió formando parte del movimiento -"la voz de la conciencia", como la define la analista Shikha Mukherjee-, pero ya no era su líder. Los partidos regionales y los sindicatos agrícolas independientes habían ocupado ese lugar.

"La izquierda ha perdido su lugar como principal voz en defensa de los derechos y las garantías. Ha tenido dificultades para adaptarse a la economía moderna, y la confusión ideológica ahora se encuentra en el centro del movimiento", afirma Mukherjee.

La India actual se caracteriza por una creciente desigualdad, un desempleo juvenil crónico y una inseguridad económica cada vez mayor; condiciones en las que cabría esperar que la política marxista prosperara.

Como señala Ruparelia, "las condiciones objetivas, como suelen decir los izquierdistas, deberían beneficiarlos".

Pero ¿dónde están los comunistas?, pregunta Mukherjee. "La izquierda debería haber estado en las calles. ¿Dónde están?"

Esta paradoja no es exclusiva de India.

Tras la crisis financiera de 2008, Europa también fue testigo del surgimiento de nuevos partidos de izquierda.

Pero muchos lucharon contra los populistas nacionalistas que movilizaron a los trabajadores mediante "políticas de inmigración y etnonacionalismo en lugar de solidaridad de clase", afirma Ruparelia. Mukherjee sostiene que la izquierda india se ha enfrentado a un desafío similar con el BJP.

Aun así, escribir obituarios sobre movimientos políticos es prematuro.

Dos candidatas jóvenes saludando con sus manos, a bordo de un vehículo haciendo campaña, con banderas

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Pie de foto, Con el objetivo de deshacerse de su imagen de partido envejecido, el CPI (M) en Bengala ha comenzado a impulsar a una generación más joven de líderes.

"Nuestro lugar en el corazón de la gente"

El comunismo indio ha sobrevivido a escisiones, represión estatal y colapsos electorales.

Sus redes organizativas, aunque debilitadas, aún se extienden por diversas partes del país.

Que la izquierda pueda transformar esa presencia residual en una renovación política es otra cuestión.

"El CPI (M) necesita reinventarse: trabajar dentro del sistema económico que ha creado la liberalización, no simplemente oponerse a ella", afirma Mukherjee.

En Bengala Occidental, Salim insiste en que el partido se está "reagrupando, reposicionando y rejuveneciendo" nuevamente.

Con el objetivo de deshacerse de su imagen de partido envejecido y resistente al cambio, el partido ha estado impulsando a una generación más joven de líderes hacia un primer plano.

"Los comunistas deben rejuvenecerse constantemente. La única constante es el cambio mismo", dice Baby.

Pero la magnitud del declive de la izquierda sigue siendo alarmante.

En las elecciones de Bengala, el CPI (M) obtuvo tan solo un escaño en la asamblea de 294 miembros y consiguió poco más del 4% de los votos.

Sin embargo, Kerala presenta una realidad distinta: incluso en la derrota, el Frente Democrático de Izquierda (LDF) conservó aproximadamente un tercio de los votos, lo que demuestra que los comunistas siguen siendo una fuerza política importante en la región.

En Tripura, el regreso al poder aún parece lejano.

Sin embargo, los líderes de los partidos insisten en que el declive electoral de la izquierda no refleja plenamente su relevancia social y política.

"¿Tenemos esperanza? Por supuesto", dice Baby.

"De hecho, nos preguntamos: sin nosotros, ¿qué futuro hay? Los escaños importan, pero nuestro lugar en el corazón de la gente importa aún más".

Hombre en primer plano gritando un slogan, con la bandera comunista atrás

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Pie de foto, La caída de la izquierda ha sido pronunciada pero siempre queda la esperanza.
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