Cómo la familia Andic construyó el imperio de la moda Mango y qué poder tiene Jonathan, el heredero acusado de la muerte de su padre

    • Autor, Paula Rosas
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 10 min

Todo empezó con unas blusas bordadas y con la visita de un marinero que quería venderlas.

A la casa de la familia Andic en Barcelona llegó un marinero que trabajaba en un barco que cada dos semanas hacía el trayecto entre Estambul y la ciudad catalana, y estaba interesado en llevar mercancía que pudiera venderse en España y llevarse de vuelta otros productos a Turquía.

Desde ese país emigró a España el matrimonio formado por Manuel Andic y Sol Ermay a finales de los años 60, huyendo de la inestabilidad y la crisis económica reinante tras un golpe de Estado militar.

Manuel Andic, que había dedicado su vida a la importación de material eléctrico, no estaba interesado en las blusas, pero su hijo menor, Isak, vio el potencial.

El adolescente, que llegó a España con 14 años, estaba matriculado en la única escuela que podía convalidar los estudios que había realizado en Turquía, el Instituto de Estudios Norteamericanos.

Allí, rodeado de los hijos de expatriados estadounidenses que vivían en Barcelona, conoció la cultura hippy, donde los zuecos, los pantalones de campana y, especialmente, las vaporosas camisas de algodón de Sile bordadas desataban pasión.

Compró las blusas al marinero por 250 pesetas (US$1,75) para revenderlas por el doble en tiendas de la capital catalana, y le pidió que le trajera más cada vez que recalara en Barcelona.

Isak vio el producto, el nicho de mercado y tenía frente a sí a un proveedor internacional: había nacido el germen de Mango.

La compañía es hoy uno de los mayores imperios internacionales de la moda.

Cuenta con más de 2.900 tiendas en 120 países y emplea a más de 16.000 personas pero, a pesar de su tamaño, se ha mantenido como una empresa familiar.

Su fundador, Isak Andic, el hombre que tuvo la visión y que presidió la compañía durante más de 40 años, murió el 14 de diciembre de 2024 al caer por un precipicio cuando daba un paseo por la montaña con su hijo Jonathan, que en algún momento fue considerado como el delfín del imperio.

Ese hijo ha sido ahora acusado del homicidio de su padre,

Según la jueza que instruye el caso, los hombres tenían una mala relación debido a la "obsesión del hijo con el dinero", según el análisis de las conversaciones de su teléfono móvil y del testimonio de varios testigos.

Los comienzos

Isak Andic empezó con las blusas, pero no se quedó ahí.

Junto con el apoyo de su hermano mayor, Nahman, decidió expandir el negocio, y a las camisas sumaron luego zuecos, complementos e incluso hermosos abrigos afganos bordados a mano.

Ya no vendían sus productos a tiendas de Barcelona, sino que abrieron su propio espacio en el mercadillo de la calle Balmes en la ciudad catalana.

En este espacio, que buscaba replicar los mercados de Londres que se habían convertido en centros de cultura underground, podían comprarse desde discos de importación hasta camisolas indias, artesanía o patchulí, y los productos de Andic encajaban a la perfección.

El joven emprendedor llegó a tener tres tiendas allí, Isak I, II y III, que gestionaba él mismo pero para las que contaba con el apoyo de Nahman y también de su amigo Isak Halfon.

Halfon pertenecía, como él, a una familia de origen judío sefardí de clase media que también había emigrado desde Turquía.

Ambos fueron compañeros en el Instituto de Estudios Norteamericanos, donde el padre de Halfon había conseguido que les redujeran las tasas a cambio de matricular a los dos muchachos.

La familia Andic dominaba el ladino, el antiguo español de los judíos sefardíes, lo que les ayudó a integrarse a su llegada a Barcelona gracias al apoyo de la pequeña comunidad judía.

Allí, el joven Isak hizo amistades que le acompañarían toda su vida en lo personal y en los negocios.

Uno de ellos fue el ya mencionado Isak Halfon, y otro Lluís Bassat, que llegaría a convertirse en uno de los publicistas más poderosos de España y jugaría un papel importante en la evolución comercial de Andic.

Del mercadillo de Balmes, donde también empezó a vender una prenda muy de moda en la época -los jeans- dio el salto y abrió varios comercios en Barcelona.

Uno de ellos, precisamente, estaba especializado en este tipo de prendas, que importaba de Estados Unidos y que eran muy demandadas.

Empezó a llevar estos productos por toda España, viajando con el primer auto que se compró.

Vendía marcas de terceros y, poco a poco, también sus propias colecciones, que confeccionaban para él talleres de la zona siguiendo las últimas modas que se vestían en París y otros centros del diseño textil.

La primera tienda Mango

Sus productos necesitaban un nombre propio, e Isak Andic decidió darle el de Mango, una fruta que probó por primera vez en un viaje a Filipinas y cuyo nombre le pareció fresco, exótico y fácil de pronunciar en distintos idiomas.

El gran salto vino con la primera tienda Mango, que abrió en 1984 en el Paseo de Gracia de Barcelona, una dirección exclusiva y un perfecto escaparate para su moda.

Andic había visitado Milán y se había dejado seducir por el modelo de franquicias de Benetton, según cuenta la revista digital Modaes, especializada en información económica del negocio de la moda en España.

Este modelo fue clave en su expansión y "facilitó el rápido crecimiento inicial de Mango", como le explica a BBC Mundo Marcel Planellas, profesor honorario del Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade.

También abrieron tiendas propias, pero las franquicias aceleraban la expansión, ya que la empresa firmaba un acuerdo con socios locales para gestionar las tiendas de Mango, haciéndose cargo de alquileres, personal y consumos, pero replicando el mismo modelo de tienda e interiorismo.

En apenas ocho años lograron abrir 100 tiendas en toda España, y comenzó la expansión internacional con locales en Portugal.

Hoy está presente en 120 mercados siguiendo el viejo sueño de Isak Andic, que quería tener una tienda en cada ciudad del mundo.

Aun así la empresa sigue siendo un negocio familiar, que ha crecido a base de "recursos propios, reinvirtiendo sus beneficios y con endeudamiento; sin necesidad de recurrir a la entrada de socios financieros o de salir a cotizar a bolsa", señala el profesor Planellas.

La familia Andic mantiene el 95% de las acciones de la compañía, y el actual CEO, Toni Ruiz, el 5% restante.

Al igual que el otro gran empresario de la moda en España, el gallego Amancio Ortega, fundador de Inditex (Zara, Bershka, Massimo Dutti, etc) y uno de los hombres más ricos del mundo, Andic supo aprovechar la oportunidad de los cambios en el sector textil para hacer crecer internacionalmente a su empresa.

Ambos son hombres hechos a sí mismos que convirtieron a España en la meca del fast fashion, la moda rápida, un modelo que hoy impera en el mundo en el que las colecciones cambian tan rápido como las modas y el gusto de sus clientes.

El relevo fallido

Isak Andic trabajó siempre de forma muy estrecha con un directivo experto en finanzas: en sus comienzos con Enric Casi, y después con Toni Ruiz, y mantuvo la empresa en manos de un estrecho círculo de confianza.

Entre ellos estaban sus hijos, Jonathan (1981), Judith (1984) y Sarah (1997), que tuvo con la que fue su esposa durante dos décadas, Neus Raig Tarragó, y que parecían dispuestos a unirse al negocio.

A los dos mayores los incorporó pronto en la empresa, Judith en el área de diseño y Jonathan en distintas funciones que lo llevarían a perfilarse pronto como el heredero, según una semblanza que hizo de ellos en 2016 el diario económico Expansión.

Jonathan, educado en Suiza, licenciado en Comunicación Audiovisual en Estados Unidos y con un MBA de la escuela de negocios IESE, dio el gran salto dentro de la compañía en 2007, cuando dirigió el lanzamiento de la línea de ropa masculina de Mango.

Isak decía con orgullo que Jonathan era "como una gota de agua mía", y en 2012 lo nombró presidente adjunto y miembro de la junta de administración para, dos años después, ponerlo al frente de la compañía mientras él buscaba dar un paso atrás.

El fundador se embarcó entonces en su lujoso yate Nirvana Formentera y se dispuso a dar la vuelta al mundo.

Pero, para entonces, los coletazos de la crisis financiera de 2008 habían empezado a hacer mella en la empresa, que primero probó con bajar los precios.

Luego, con Jonathan al frente, intentó acercarse a un público más joven, adoptando un modelo de rotación de prendas más agresivo, algo que las clientas históricas de la marca no entendieron, ahondando en la crisis, analiza Modaes.

Las pérdidas millonarias en las que incurrió el gigante de la moda durante ese tiempo hicieron que Isak Andic pusiera fin a su aventura náutica, regresara a puerto y retomara el control de Mango.

La compañía era demasiado grande y Jonathan, al que sustituyó por Toni Ruiz, el actual CEO de la empresa, no estaba preparado.

Jonathan se mantuvo al frente de la línea de moda masculina, cargo que dejó el pasado verano boreal para dedicarse a gestionar Punta Na Holding, la sociedad patrimonial familiar.

Sigue ocupando un puesto en la junta de administración de Mango así como el cargo de vicepresidente, aunque sin responsabilidad en la gestión diaria.

En septiembre de 2024 se casó discretamente con la influencer Paula Nata, con quien tuvo un hijo al año siguiente.

Resentimiento

Tras la crisis, las aguas volvieron a su cauce, pero fuentes cercanas le han contado a la prensa que Jonathan guardaba cierto resentimiento hacia su padre.

Es la misma conclusión a la que ha llegado la jueza que instruye el caso en el que se acusa a Jonathan de homicidio por la muerte de su padre, y que ordenó prisión provisional bajo fianza para el primogénito Andic.

La que fue pareja de Isak Andic los últimos seis años, la golfista Estefanía Knuth, también le dijo a la policía que padre e hijo mantenían "fuertes disputas".

La familia y algunos amigos personales y empresarios que conocían bien al fundador de Mango niegan que la relación padre-hijo fuera mala.

Tras su detención el martes 19 de mayo, la familia se mostró convencida de su inocencia.

La herencia de Andic, una fortuna valorada en US$4.500 millones, según las estimaciones de la revista Forbes, se ha convertido en uno de los focos de sospecha.

El fundador de Mango dejó testamentado que debe repartirse a partes iguales entre sus tres hijos, dejando cinco millones de euros (US$5,8 millones) a Estefanía Knuth.

Knuth considera que, como viuda pese a que no estaban casados, esto no es suficiente y exige a los hijos 70 millones de euros (unos US$81 millones), lo que ha generado un conflicto.

Actualmente siguen en negociaciones, después de que los vástagos de Isak Andic le ofrecieran 27 millones de euros (US$31 millones).

Andic quería cambiar su testamento, no para legar más dinero a su pareja, sino para crear una fundación para ayudar a personas necesitadas.

Llevaba pensándolo tiempo, e incluso estaba ya dándole forma con la ayuda de asesores y personas cercanas.

Pero no llegó a hacer ni lo uno ni lo otro.

Sus hijos, recoge el diario El País, no estaban muy convencidos con la idea.

La jueza que instruye el caso en el que se acusa a Jonathan va incluso más allá.

Según el auto judicial, cuando Jonathan supo de las intenciones de su padre de crear esta fundación, "se produce un cambio notable" en el hijo, "el cual pretende reconciliarse y reconoce que su actitud con el dinero no es la correcta".

Este y otros indicios, como los tres viajes que Jonathan hizo la semana anterior al mismo sitio donde se produjo el fatídico accidente, la desaparición de su teléfono móvil una vez que se reabrió la causa judicial o las contradicciones entre las versiones que ofreció Jonathan a la policía las dos veces que declaró como testigo, fueron suficientes para que la jueza ordenara su detención.

El mismo martes, Jonathan Andic pagó el millón de euros (US$1,16 millones) de fianza que exigía la magistrada para poder quedar en libertad, aunque deberá presentarse semanalmente en el juzgado, que se ha quedado con su pasaporte y le ha prohibido salir de España.

La abultada cantidad no era un problema para él.

Mango obtuvo en 2025, pese a la muerte de su fundador, las cifras más altas de su historia tanto en ventas como en beneficios, y repartió un dividendo entre los hijos de Isak Andic de más de US$239 millones.

La justicia deberá decidir ahora si Jonathan podrá disfrutarlos en libertad.

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.