Backrooms: cómo surgió la idea de la perturbadora película que se convirtió en uno de los mayores éxitos de 2026

Chiwetel Ejiofor, de espaldas, camina por un largo corredor de paredes y techos de tono amarillo

Fuente de la imagen, A24

Pie de foto, El actor británico Chiwetel Ejiofor interpreta a Clark en "Backrooms".
    • Autor, Alex Taylor
    • Título del autor, Reportero de cultura
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

Un póster de película que muestra una pared cubierta de papel tapiz amarillo podría pasar desapercibido.

Pero no este. Es reconocible al instante para millones de personas e inspira pavor.

Se trata de la última película de terror de Hollywood, Backrooms ("Backrooms: sin salida").

La película conoce bien a su público: uno más atraído por el terror susurrado que por las estrellas de cine, los monstruos y la sangre.

Los backrooms son, esencialmente, habitaciones inquietantes, abandonadas y sin fin a la vista. Podría ser un edificio de oficinas vacío, un pasillo o un corredor: zonas intermedias perturbadoras.

El concepto surgió en 2019, cuando se les pidió a usuarios anónimos del foro 4chan que publicaran imágenes inquietantes que simplemente les resultaran extrañas.

El póster promocional de A24 se basa en el papel tapiz amarillo usado a menudo en habitaciones traseras.

Fuente de la imagen, A24

Pie de foto, El póster promocional de A24 se basa en el papel tapiz amarillo usado a menudo en habitaciones traseras.

Un usuario publicó una imagen de una oficina abandonada, con papel tapiz de color amarillo mostaza e iluminación fluorescente.

La publicación decía: "Si no tienes cuidado y te sales de la realidad mediante un noclip [término de videojuegos para referirse a un fallo técnico o desaparición] en las zonas equivocadas, acabarás en los backrooms".

"Allí no hay más que el hedor a alfombra vieja y húmeda, la locura del amarillo monocromático, el incesante zumbido de las luces fluorescentes a máxima potencia y unos seiscientos millones de millas cuadradas de habitaciones vacías y distribuidas al azar donde quedarás atrapado".

La publicación continuaba: "Que Dios te ampare si oyes algo merodeando cerca, porque ten por seguro que eso ya te ha oído a ti".

La imagen original subida para los Backrooms, que muestra paredes segmentadas y habitaciones abandonadas con papel tapiz de color amarillo mostaza.

Fuente de la imagen, 4chan

Pie de foto, La imagen original de los backrooms fue subida a 4chan en 2019. Hoy se sabe que se trata de una tienda de muebles real en el estado de Wisconsin, en EE.UU.
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El concepto acabó convirtiéndose en una miniserie de YouTube enormemente popular, creada por Kane Parsons, quien entonces tenía 16 años.

Parsons usó un programa de imágenes generadas por computador llamado Blender para crear entornos por fuera de su presupuesto.

Hoy en día, la serie acumula más de 200 millones de visualizaciones.

Resultó tan cautivadora que el poderoso estudio de Hollywood A24 —responsable de la película de terror nominada al Óscar The Substance ("La sustancia")— reclutó a Parsons, ahora de 20 años, para hacer una adaptación cinematográfica que se estrenó el viernes.

En menos de una semana, la película, producida con un pequeño presupuesto de US$10 millones, recaudó más de US$100 millones en taquilla a nivel global.

Parsons, que se ha convertido en el director más joven en la historia de A24, ofrece un consejo solemne para sobrevivir en los backrooms: "Haz las paces con el lugar antes que nada, porque no me gusta dar falsas esperanzas".

De YouTube a la gran pantalla

Kane Parsons, vestido de traje, en una proyección en Los Ángeles de su adaptación cinematográfica de Backrooms.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, El director Kane Parsons, de 20 años, captó la atención de Hollywood después de que se hiciera viral su cortometraje de YouTube sobre los backrooms.

Su objetivo en 2023 estaba claro: llevar ese paisaje infernal y desolador a la gran pantalla —un proceso arduo y complejo— y hacerlo de una manera que recordara a su serie de YouTube.

Me cuenta que lo que más le entusiasmaba del proyecto era aprovechar un presupuesto de Hollywood para profundizar en la historia y aportar una "fisicalidad real", garantizando así que la película se sintiera "distinta a la serie de YouTube".

Afirma que el equipo responsable de la película logró esto construyendo un enorme decorado de unos 2.800 metros cuadrados basado en sus diseños realizados en Blender.

La estética guarda similitud con el primer vídeo de Parsons en YouTube —titulado "Found Footage" (imágenes encontradas)—, que acumula 80 millones de visualizaciones y mostraba imágenes inestables, grabadas con una videocámara de los años 90, del inquietante edificio de oficinas de tonos amarillentos.

"Creo que eso nos permite conectar más profundamente con los personajes", comenta Parsons.

La adaptación de A24, escrita por Will Soodik, utiliza el concepto de los backrooms para explorar la salud mental.

Chiwetel Ejiofor, nominado al Óscar, interpreta a Clark, un vendedor de muebles frustrado que atraviesa una difícil situación después de la ruptura de su matrimonio.

A medida que aumenta la tensión entre él y su terapeuta, Mary —interpretada por Renate Reinsve—, Clark descubre una vía de acceso desde la tienda a los backrooms, un espacio que comienza a alimentarse de los traumas no resueltos de los dos.

El salto de los backrooms a la gran pantalla refleja el auge en internet de un miedo muy particular: la idea de un espacio liminal, o de transición.

Un miedo real

Parsons, en el set, discutiendo una escena con Ejiofor.

Fuente de la imagen, A24

Pie de foto, Parsons, a quien vemos aquí en el set con Ejiofor, dice que su relativa juventud nunca se presentó como un problema.

Meredith Banasiak, experta en neurociencia y arquitectura que investiga la relación entre los edificios y el bienestar humano, dice que los pasillos y las puertas suelen desencadenar este miedo.

Generan lo que se conoce como el"efecto puerta", que confunde a nuestro cerebro. "Cuando los espacios empiezan a fusionarse, nuestra forma de recordar también lo hace", explica.

Backrooms lleva esto al extremo: es un símbolo físico de recuerdos que "se disuelven en sí mismos".

Tal como Clark le dice a Mary en la película: "Cuantas más veces los backrooms recuerdan algo, menos lo hacen".

Banasiak señala que sus investigaciones, así como otros estudios académicos, sugieren que a los supervivientes de traumas a menudo les resultan desafiantes estos espacios.

Renate Reinsve caracterizada como la terapeuta Mary. Está sentada, vestida con una blusa blanca y una falda gris.

Fuente de la imagen, A24

Pie de foto, Renate Reinsve interpreta a la terapeuta Mary. La actriz cuenta que ella misma se adentró en el laberinto de los backrooms en internet antes de que comenzara el rodaje.

Backrooms tiene un foro en Reddit, con más de 350.000 suscriptores.

Los moderadores del foro dicen que hay algo "profundamente existencial" en el concepto y que se trata menos de monstruos y "más de la incertidumbre de qué más podría existir ya en el espacio contigo".

TikTok está lleno de clips sobre el tema, que acumulan más de 30 mil millones de visitas, lo que demuestra la popularidad de este paisaje de estética noventera entre la generación Z.

El fenómeno también ha dado el salto a los videojuegos. Hay un juego de supervivencia gratuito llamado Backrooms disponible en Steam y experiencias similares que se ofrecen en Roblox.

La investigadora de Internet Gunseli Yalcinkaya dice que una triste nostalgia por los recuerdos y espacios anteriores a Internet, y el aislamiento de la pandemia de Covid, pueden explicar por qué los jóvenes se sienten atraídos por ideas como los backrooms.

Yalcinkaya dice que el concepto captura la insatisfacción de lo que significa ser una persona joven hoy en día, "donde la realidad está constantemente mediatizada a través de pantallas".

"Ya existe la sensación de que la realidad falla, ya nada parece real".

Los espacios liminales de la Gen Z

Un fotograma de los "Backrooms" generados por CGI que Parsons creó para su cortometraje original de YouTube.

Fuente de la imagen, YouTube/@KanePixels

Pie de foto, El video corto original de Parsons sobre los backrooms parecía haber sido grabado en entornos reales, pero en realidad se trataba de imágenes creadas con un programa llamado Blender.

Como señaló la publicación empresarial Fast Company, Backrooms se encuentra entre varios títulos recientes sobre "espacios liminales" que han sido "moldeados por los años formativos más traumáticos de la Generación Z".

Entre ellos figura también la película de terror Iron Lung, del youtuber Markiplier, basada en un videojuego y ambientada en un submarino, se estrenó de forma independiente y ha recaudado más de US$50 millones en todo el mundo.

El tráiler de Backrooms publicado en internet se convirtió rápidamente en uno de los vídeos más vistos de A24, con 31 millones de visualizaciones.

Para Matthew Frank, autor del boletín Crowd Pleaser de The Ankler, el salto de YouTube a la gran pantalla "representa un cambio radical".

Los ejecutivos de Hollywood buscan tanto audiencias como cineastas de la talla de Parsons en la cultura nacida en internet.

Frank dice que el productor ejecutivo de Backrooms, Chris White, descubrió el trabajo de Parsons después de que su hijo adolescente le insistiera que lo viera.

Otro cineasta surgido de internet, Curry Barker (de 26 años), también estrenó este mes en cines su película de terror Obsession ("Obsesión"), después de un éxito similar.

A los estudios también les beneficia que estos nombres cuenten con "audiencias preexistentes" en un momento en que el cine lucha por competir con el "streaming".

"Para el público, Backrooms tiene el atractivo de ser una propiedad intelectual nacida en internet", añade Frank.

En cuanto a Parsons, los medios han hecho mucho hincapié en su juventud a la hora de dirigir una película de Hollywood, un enfoque que a él le resulta agotador.

Le preocupaba que su relativa falta de experiencia pudiera influir en la percepción de los demás en el set, pero ese tema "nunca surgió" durante el rodaje, según me cuenta.

"Casi de inmediato, éramos solo nosotros, aislados del resto, hablando del proyecto... Me gusta pensar que compensé cualquier falta de experiencia con una actitud totalmente obsesiva".

Parsons —y tal vez Hollywood— han encontrado mucho que explorar en los Backrooms.

¿Podrán escapar? Imposible.

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