"Les salen ampollas en las patas y la arena les quema la piel": ni los camellos se libran de los efectos del calor extremo en África

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- Autor, Navin Singh Khadka
- Título del autor, Corresponsal de medio ambiente
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 8 min
A los camellos se les conoce popularmente como los "barcos del desierto", pero ni siquiera estos animales tan resilientes se libran de los efectos extremos del aumento de las temperaturas en África.
La región de Afar, en el noreste de Etiopía, es uno de los lugares más cálidos y áridos de la Tierra. Allí, los nómadas suelen guiar caravanas de camellos que transportan sal a través del desierto.
"Veo cómo mis camellos sufren por el calor extremo", dijo a la BBC Ali Umer, un pastor de camellos de Semera, en Afar.
"Les salen ampollas en las patas, les lloran los ojos y la arena ardiente les quema la piel y les chamusca el pelaje cuando se echan", explicó este hombre de 40 años, propietario de unos 500 camellos.
"En el último mes perdí ocho crías de camello debido al calor extremo; la situación se ha vuelto mucho más intensa y difícil".
"Incluso el viento, que antes transportaba aire fresco, ahora trae calor", comentó, añadiendo que había notado estos cambios drásticos de temperatura en los últimos años.
Umer no es el único que ha hecho estas observaciones: científicos, personal dedicado al bienestar animal y diversos estudios apuntan que el estrés, la fatiga, la deshidratación y la prevalencia de enfermedades son consecuencias directas del calor extremo.
Las temperaturas más elevadas también afectan indirectamente a los camellos al provocar una pérdida considerable de agua y vegetación, así como una reducción de las zonas de sombra.

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El norte de África y el Cuerno de África albergan cerca del 80 % de la mayor población mundial de dromedarios (camellos de una sola joroba).
Con el paso de los años, los agricultores y pastores de estas regiones han optado por estos animales debido a su resiliencia ante el calor extremo y las sequías.
Sin embargo, un estudio basado en la percepción de los pastores de camellos del sur de Etiopía, publicado en 2025, reveló que las altas temperaturas y la variabilidad climática han tenido un impacto negativo en la salud de los rebaños.
"Los encuestados señalaron que el cambio climático y la variabilidad climática han afectado la salud, la productividad y el rendimiento reproductivo de los camellos", indica el informe.
En la vecina Somalia, la situación parece ser más grave. Una investigación publicada en junio reveló que la mortalidad de camellos asociada a la sequía constituye una crisis generalizada que afecta a casi el 46 % de los hogares propietarios de estos animales.
El estudio abarcó a cerca de 6.000 hogares de pastores, y mostró que la mortalidad se concentraba en las regiones del norte. La región de Sool registró una "tasa de mortalidad alarmante de casi el 73 %".
El calor extremo es la causa principal de la sequía en la región, aunque otros factores, como la insuficiencia de servicios veterinarios y una gestión ganadera deficiente, agravan la situación, afirman expertos.
Un análisis realizado por científicos atmosféricos reveló que las altas temperaturas de la región fueron la causa de la sequía de 2021-2022, ya que el calor extremo provoca que el agua del suelo y de las masas de agua se convierta en vapor, y que las plantas liberen su propia agua al aire en forma de vapor.
Los veterinarios afirman que están atendiendo a más camellos enfermos y observando un mayor número de muertes debido al calor extremo y a la sequía.
"Estamos observando un aumento significativo de los casos de hipertermia en camellos, lo que deriva en múltiples infecciones", declaró a la BBC Hassan Nuya Guyo, veterinario del condado de Marsabit, en el noreste de Kenia, limítrofe con Etiopía.
"En los últimos dos años, hemos registrado un aumento superior al 15 % en la mortalidad de camellos en nuestro condado debido al calor extremo".
La prevalencia de enfermedades entre los camellos y la reducción de su producción de leche son consecuencia de efectos del cambio climático como el estrés térmico, según otro estudio realizado en el Cuerno de África.

Fuente de la imagen, Gentileza Hassan Nuya Guyo
Una situación similar se está produciendo en el norte de África. Un estudio realizado en Argelia y publicado este año reveló un aumento significativo de las muertes de camellos durante las olas de calor estivales.
"El análisis de series temporales pone de manifiesto patrones estacionales de mortalidad significativos, lo que subraya la necesidad de intervenciones específicas durante los periodos de alto riesgo, como los meses de mayor calor del verano. Entre estas medidas figuran el suministro estratégico de agua, la alimentación suplementaria y una vigilancia reforzada de enfermedades", señaló el estudio.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirma que los episodios de calor extremo se han convertido en un fenómeno habitual en varios países del norte de África, donde las olas de calor han aumentado siguiendo una clara tendencia al alza desde 1981.
Asimismo, la OMM indicó que varios países de la región y de Medio Oriente registraron temperaturas superiores a los 50 °C en 2024.
El informe de la OMM sobre el estado del clima en África (2025) señaló que el norte del continente registró el calentamiento más rápido de las seis subregiones -0,43 °C por década- entre 1991 y 2025.
Los expertos afirman que los camellos soportan bien el calor hasta unos 40 °C, principalmente permitiendo que su temperatura corporal fluctúe varios grados a lo largo del día para adaptarse a la temperatura exterior.
De este modo evitan sudar y, gracias también a una orina concentrada y a unas heces secas, minimizan la pérdida de agua, mientras que su espeso pelaje les ayuda a protegerse de la radiación solar.

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"Sin embargo, los camellos también pueden sufrir estrés térmico cuando las temperaturas superan su rango de confort", afirmó el Dr. Mohammed Bengoumi, científico de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) especializado en la salud de los camellos y quien trabaja en el norte de África.
"En muchas zonas del Sahara, las temperaturas estivales superan ahora con frecuencia los 50 °C, lo que aumenta el riesgo de estrés térmico grave, especialmente cuando se combina con una menor cobertura vegetal, escasez de agua y un acceso limitado a la sombra", declaró a la BBC.
El profesor Abdelmadjid Chehma, de la Universidad de Ghardaia en Argelia, quien realizó estudios experimentales con camellos en el desierto del Sahara, llega a una conclusión similar.
"Nuestros trabajos demuestran que el calor prolongado, tanto diurno como nocturno, por encima de los 41 a 45 °C afecta directamente a sus células", explicó a la BBC.
"Su sistema inmunológico se ve perjudicado porque tales niveles de calor dañan los glóbulos blancos y otras células; debido al estrés, a estas les cuesta repararse y terminan autodestruyéndose".
En el caso de los camellos, esto significa que, cuando aparece el estrés térmico, su metabolismo se ralentiza para limitar la producción de calor interno, lo que provoca una marcada reducción de la ingesta de alimento y deriva en letargo y fatiga generalizada.
Esto lleva a una disminución de la producción de leche y también provoca trastornos reproductivos.

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El profesor Mohammed el Khasmi, experto en hidrobiología animal de la Universidad de Casablanca en Marruecos, cuenta con una larga lista de efectos del estrés térmico que él y su equipo han observado en los camellos.
Entre ellos figuran la pérdida de peso, la inflamación, las enfermedades musculares y óseas, el desequilibrio químico debido a un mal funcionamiento renal y las enfermedades infecciosas causadas por parásitos, señaló.
Si bien el calor extremo es la causa principal, sus efectos se agravan cuando se suman otros factores, como la pérdida de vegetación y agua, la falta de zonas de sombra y la insuficiencia de servicios veterinarios, señalan los expertos.
Por este motivo, muchos pastores de Etiopía han trasladado sus camellos desde la región norte -donde históricamente se encontraban estos animales- hacia el sur, donde el agua y la vegetación son relativamente accesibles, afirman expertos de la zona.
"Y no se trata del desplazamiento estacional habitual de los pastores", señaló Daniel Gelan, profesor e investigador especializado en el desarrollo del sector pastoral en la Universidad Vision de Etiopía.

Fuente de la imagen, Ali Umer
"Están abandonando la región norte definitivamente porque ya no pueden mantener allí el pastoreo de camellos debido al calor extremo y a la sequía", declaró a la BBC.
El Cuerno de África se ha estado recuperando de la sequía más larga y grave jamás registrada -que se prolongó entre 2020 y 2023-, pero ahora se enfrenta a una nueva oleada de estas duras condiciones, según Oxfam.
La organización señaló que, a causa de la sequía, los precios del agua en algunas zonas de Somalia aumentaron más de un 2.000 %.
Umer, pastor de camellos en Afar, expresó su temor de que un brote de enfermedad comience a matar a sus camellos adultos en cualquier momento.
Su preocupación está justificada, según el profesor Chehma.
"Si bien los camellos siguen siendo la última línea de defensa de los pastores frente al desierto, la intensidad sin precedentes de las actuales olas de calor amenaza directamente sus funciones vitales, convirtiendo a este animal, históricamente resistente, en una víctima del clima", afirmó.
Reportería adicional de Firehiwot Kassa, del Servicio de la BBC en Amhárico, una lengua de Etiopía.

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