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La extraordinaria historia de Hércules, el oso al que una pareja adoptó y crio como parte de su familia
- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo*
- Tiempo de lectura: 6 min
Desde que Hércules llegó a la casa de Andy y Maggie Robin en Sheriffmuir, cerca de la ciudad de Dunblane, en el centro de Escocia, los tres se volvieron inseparables.
Comenzaban el día desayunando juntos en la cocina (café endulzado con leche condensada y azúcar, huevos, salchichas) y pasaban el resto de la jornada jugando, entrenando o simplemente haciéndose compañía.
Pero aunque se comportaban a todas luces como una familia, eran sin duda un trío muy particular.
Y es que Hércules -o Herc, para los conocidos- no era un ser humano, era un oso.
Sí, uno oso gris (Ursus arctos horribilis) que la pareja adoptó cuando era un cachorro de nueve meses, y que cuando se hizo adulto sobrepasó los 2,50 metros de altura y llegó a pesar más de 190 kilos.
Igual que un hijo
Maggie siempre se interesó por los animales. Criada en una granja en Escocia, cuenta que su primer amor fueron los caballos. De niña aprendió a cabalgar y ganó premios en competencias de salto.
Así que cuando su esposo Andy –un carismático leñador y campeón de lucha libre que le llevaba más de 15 años- le propuso adoptar un osezno, no lo dudo ni por un segundo.
"Me acuerdo la primera vez que Andy me comentó: '¿Qué dirías si te cuento que estoy pensando en tener un cachorro de oso?' Lo que nunca me imaginé es la vida que tendríamos, que esto se transformaría en una relación mágica", le dice Maggie a la BBC.
A Andy se le había ocurrido la idea en Canadá, cuando le ofrecieron US$1.000 por luchar con un oso pardo apodado "Ted el terrible". El encuentro cuerpo a cuerpo con el animal lo había emocionado al punto de querer tener su propio oso.
Sus familiares y amigos creían -no sin razón- que la idea era poco práctica, por no decir descabellada. Pero Andy y Maggie echaron a andar su proyecto y encontraron el cachorro que soñaban en un zoológico de Escocia.
Hicieron todos los preparativos necesarios para acomodar al osezno y tras realizar un pago de US$67, el 31 de agosto de 1975 lo adoptaron formalmente.
Lo bautizaron Hércules. Y a sus dos hermanos que quedaron junto a su madre en el zoológico Atlas y Sansón.
Habían elegido a Hércules porque, en comparación con sus dos hermanos, era el más tranquilo y cariñoso, y el que mostraba más apego con su mamá.
Aún así, era tan salvaje cuando llegó que Maggie pudo recién acariciarlo luego de dos meses. Para ella, Herc era como un hijo.
"Cuando te dan la oportunidad, ya sea un niño o un animal, ellos son totalmente inocentes. Nunca los han traicionado, nadie los ha lastimado. Depende de ti mantenerlo así".
A la deriva
La convivencia funcionó de maravillas. Herc trabajaba con Andy en sus shows de lucha libre y lo acompañaba en sus otras actividades.
Era también habitué del pub que administraban Andy y Maggie. Se hacía paso cómodamente entre la clientela y hasta había adquirido el gusto por el alcohol. Su trago favorito -el mismo de Andy- era una bebida a base de mucha limonada con una parte de cerveza.
El contraste entre su tamaño imponente y su comportamiento dulce e inofensivo había conquistado el corazón de niños y adultos en la comunidad local, en el que era toda una celebridad. "Era parte del entramado social de Dunblane", dice Maggie.
Y, precisamente por su fama, Hércules fue contratado en el verano de 1980 para filmar un comercial de una reconocida marca de papel higiénico en las Hébridas Occidentales
Antes de comenzar a grabar, Andy se fue a nadar un rato con Herc en las frías aguas de este grupo de islas escocesas.
Amarrado como siempre con una cuerda en el cuello se lanzaron al agua. Pero posiblemente por el frío la soga se encogió, el nudo se deslizó y Herc continuó nadando sin darse cuenta de que había perdido el contacto con su dueño.
El incidente rápidamente se volvió una tragedia. Herc continuó nadando hasta que lo perdieron de vista.
"Un abrigo de piel vacío"
24 días tardaron en encontrarlo. Fue un operativo masivo de búsqueda por cielo y tierra al que se sumaron cientos de voluntarios.
Los medios de comunicación seguían de cerca el paso a paso del operativo, atentos para reportar cualquier novedad que pudiera dar indicios del paradero de Herc.
Cuando finalmente lograron avistarlo, "Hércules parecía un abrigo de piel vacío", recuerda Maggie. "Estaba muy mal, estaba muy muy frágil".
Había perdido más de la mitad de su peso.
"El resto de la noche y la mañana siguiente, los isleños, quienes en su mayoría tenían vacas, las ordeñaron y le trajeron más de 50 litros de leche. Y eso fue lo que finalmente revivió a Hércules", le cuenta Maggie a la BBC.
Herc fue transportado con mucho cuidado a su casa, y allí poco a poco se fue recuperando.
Su fama creció exponencialmente después de su inesperada aventura, y Herc se convirtió así en una estrella internacional.
Todos querían ser parte de la historia de Herc. Viajó a Estados Unidos y a Japón, entre otros destinos, se codeó con estrellas de la política y la TV (Margaret Thatcher, Bob Hope, etc.), apareció en programas de entretenimiento e incluso en una película de James Bond ("Octopussy"), junto a Robert Moore.
Enfermedad
Hacia el año 2000, la salud de Herc comenzó a deteriorarse. Sufrió una herida en el lomo que le dejó inmovilizadas las patas traseras.
Con mucho esfuerzo, Andy logró rehabilitarlo.
"Todos los días, lo hacía nadar en la pileta de natación. Y él caminaba a lo largo de la piscina ida y vuelta, ida y vuelta hasta gastar la suela de sus zapatillas", dice Maggie.
Mejoró, es cierto. Pero al tiempo volvió a decaer.
Le habían encontrado un absceso en el lomo. Ya no pudieron salvarlo. Y, en febrero de 2001, cuando tenía alrededor de 25 años, el niño mimado de la familia, el compañero de andanzas y lucha libre de Andy, murió.
Andy falleció en 2019, a los 84 años.
Los dos están enterrados lado a lado en Uist, cerca del lugar donde Herc se perdió.
Allí hay una placa marcando el sitio de descanso de Andy y una escultura en tamaño real donde están los restos de Hércules.
"Cuando vengo aquí de visita, se me sale una sonrisa. Pienso mucho. Es un lugar hermoso para visitar", dice Maggie.
"El vínculo de Andy con Hércules era extraordinario. Si alguien estaba destinado a ser un oso, ese era Andy. Y si alguien estaba destinado a ser humano, ese era Herc".
"Hércules desafió todas las adversidades y todo lo que se decía. Y demostró que con amabilidad y amor se puede lograr cualquier cosa".
*Con información del podcast Lives Less Ordinary de la BBC. Puedes escucharlo aquí.
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