Por José Carlos Cueto, corresponsal de BBC News Mundo
Nuestros compañeros en Miami reportan el júbilo entre decenas de cubano-estadounidenses por la acusación de asesinato contra Raúl Castro por parte del Departamento Justicia.
Para los exiliados críticos con el gobierno de Cuba es un día histórico.
Pero la realidad es que, con 94 años y alejado de la primera línea política, los cargos contra el expresidente y exministro de Defensa parecen, sobre todo, simbólicos.
Eso no quita que el anuncio abra una serie de preguntas cuyas respuestas definirán el futuro de la isla y su relación con EE.UU., atascada desde hace casi 70 años.
¿Es simplemente una medida de presión para forzar cambios políticos y económicos en Cuba?
¿Es la antesala de una acción militar estadounidense como la de Caracas el pasado enero?
¿Cómo actuará Cuba, cuyo presidente, Miguel Díaz-Canel, ha advertido que, de materializarse las amenazas de EE.UU., habrá "un baño de sangre"?
Es un escenario este último que todavía genera incredulidad, pero que, sin duda, genera más temor después de que Trump haya cumplido con sus amenazas militares en Venezuela e Irán.